Zazenkai 26 enero

Zazenkai con Rafael Redondo 

En este Zazenkai hemos venido a soltarnos. Sólo del gran Silencio puede germinar nuestra capacidad de dejarnos deslumbrar ante los mínimos gestos en que se expresa la Vida; también de detenerse ante la experiencia, siempre nueva, del Ser, para, curiosamente, asombrarse del propio asombro, abriendo los ojos como los abre un niño: despertando a la inocencia que brota del Origen.

Meditar es soltarse, rendirse, desprenderse; es des-aparecer, sin apenas dejar huella, mientras nuestro pequeño personaje arde en el fuego de la Luz.

El mundo duerme sumergido en su noche; parece no añorar la estrella que en cada instante le interpela, y vive –eso al menos dice- en paz.

Mientras, en hondas soledades, da la espalda a esa falsa paz, el que esto escribe durante cuarenta años de exilio escarbaba, incansable, en los límites del tiempo, en las heladoras fauces de una dura ausencia, con el afán de lograr un tenue vestigio de un demiurgo de luz, o, cuando menos, las cenizas de sus pisadas. Mientras permanecía quieto, sumergido, contigo, en tu abismal silencio; en un extraña frontera donde no cabe ni el antes ni el después, tan sólo una pre-sentida ternura inteligente ajena a horarios y puntos cardinales.

Pero he aquí que, tras las horas de luz, en un duro vaivén resurgía entre ambos la bruma de una muralla intrusa que recordaba que aún éramos dos. No se extinguían, pues, las sombras de la nostalgia. Confieso que me estorban las palabras al decir esto.

Regresaba, sí –pues de una regresión se trataba-, continuamente del Vacío y descendía en picado a la palabra y la memoria. Y, así, desasistido, temblaba todo el cuerpo en una honda zozobra, oscilando entre enormes sacudidas y recesos; basculando de la presencia a la ausencia. La mente –la veo después del temporal- hecha nostalgia. Y el cuerpo – lo veo ahora-, hecho rebelión y asfixiado por la ansiedad del pensamiento.

Adentrarse en el desierto, lejos de oasis y espejismos; regresar a la sed, ahondar en la sed. Ser sed … No ansío lo que sé, ni lo que veo; más bien lo que no puedo ver ni se puede saber. Se hundirán las religiones, con sus templos, no mi sed de absoluto.

Quizá, decía – sin duda, digo ahora- la meditación rompa un día esa desesperante fluctuación.

La meditación es la realidad, porque la realidad es eso: un lugar sin lugar donde siempre estuve, donde vivo sin jamás haber vivido. Llega un momento sin momento en que cuando te quitas de en medio Eso llega. Cuando te despojas y depones…se disipa la niebla. No falla. La experiencia del Ser es certera.

Salgo al amanecer,
y una vez más mis ojos
se asoman al prodigio:
todas las formas brotan
de una mano abierta…

 Fecha y Hora

26 enero, sábado, de 9:30h a 13:30h Seguir leyendo Zazenkai 26 enero

Jornada de iniciación a la meditación Zen

“Puedes ser tu propio maestro y tomar las riendas de ti mismo, igual que un escultor procura recoger entre sus creadoras manos la materia no acabada, para así poder culminar su obra. Vivir la vida en profundidad, al margen de la unidimensión superficial que nos asedia, es un deber liberador. Tu gran obra, créeme, es saber quién eres y para qué estás en este mundo “.

Rafael Redondo Barba


Fechas

23 enero y 30 de enero (miércoles), 19:30h – 21:30h.

La iniciación requiere de las dos sesiones, y es importante, a la hora de apuntarse, comprometerse con la asistencia a las dos sesiones, ya que habitualmente hay personas que se quedan en lista de espera.

Lugar Seguir leyendo Jornada de iniciación a la meditación Zen

NACIO EN UN PESEBRE

Nació en un pesebre, un lugar que ningún padre desearía para que naciera su hijo.

Nació como murio, des-nudo, vacío, libre de nudos. Haciendo espacio para Dios. Y que tú cayeras en la cuenta de que eres Dios. Tal es el regalo de la Navidad que en tí quiere nacer.

¿Dónde yace el auténtico valor, el auténtico poder, la auténtica inteligencia? ¿En rendirse, en renunciar y entregarse a una fuerza universal que nos atraviesa, que nos mueve misteriosamente y nos sostiene quizá infinitamente o en buscar autoafirmarse, imponerse a toda circunstancia o persona, ejercer poder sobre la naturaleza y controlar nuestro destino?

Dogen, el fundador del linaje Soto del zen, dijo memorablemente:

Estudiar el camino del Buda es estudiarse a uno mismo.
Estudiarse a uno mismo es olvidarse de uno mismo.
Olvidarse de uno mismo es actualizar la totalidad.

Hoy, a las 6 de la tarde evocaremos la vida, la Vida, en IPAR HAIZEA. Estás invitadoa. Puedes venir libremente, sin condición alguna. ZORIONAK.

Meditación Zen en Bilbao