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Renacimiento

Mari, la Dama de Anboto, depositó en el caminante su humilde enseñanza:

“La experiencia de la Unidad se alcanza

a través de la multiplicidad de las formas.

La experiencia del Vacío

a través de la no forma.

Quien sabe, no habla.

Quien habla, no sabe.

Quien nada busca, lo encuentra.

Para encontrarse, primero hay que Seguir leyendo Renacimiento

Sesshin: Retiro para la práctica de la meditación guiado por Pedro Vidal y Rafael Redondo, noviembre 2013

Como el sonar de un soneto en pleno otoño. Al pie del mítico Anboto, pleno de deidades ancestrales, la luz se filtrará por abetos y roquedales. Pedestal de nuestro meditar. Anunciamos así el sesshin de otoño en Bérriz, lugar donde los bosques se hacen otoño y se vuelven maestros transparentes. Abedules y hayas, regresan en noviembre a su raíz secreta, al seno de su savia y su latir.

Entrega

Todo cae y todo se desprende hacia el silencio, allí donde el meditante, acurrucado en la Madre Tierra, él mismo se hace otoño, hoguera y lumbre encendida en sus adentros.

Desde el silencio del Kin-hin y el aliento del Gyoga-Zen, cada célula y tejido revivirá anticipadamente el calor de la lejana primavera, porque el Zen no sabe de estaciones, ni la experiencia del Ser es asunto de calendarios o climatologías: “pasa” ampliamente de tiempos y lugares, por muy sagrados que sean.

Bérriz, lugar de silencio gestante en tiempo de sementera y aliento que traspasa todo tiempo y lugar, donde noviembre es ya abril y océano el Anboto.

Za-Zen, Noticia, inmenso grito de la Vida. Plenitud en el despojo, y arraigo en el desarraigo. Otoño nos invita al saber caer, al desapego, al abrirse a la escucha, a la caricia en la piel del susurro del silencio; al locuaz silencio como el suave sonido del soneto, modulante voz del Dios de los otoños.

Bailan las hojas al viento del camino…

suena el silencio del roble en su aire quieto.

Voz en la lluvia, Otoño sobre el seto.

Temblor de la quietud. Septiembre ido.

El castaño silvestre, ese silbido

que llega del Anboto… ¡escucha su eco!

-desde el llanto del sauce al cauce seco-

empapado de lluvia y de vacío.

Cae la tarde, el roble exuda hojas,

exuda frío. Y luz. Arde el poniente.

Y allí ardes tú, claror del Universo.

Hiervo en el frío, Dios, mientras despojas

de pétalos tus huertos; Dios ausente,

latiendo en los latidos de este verso.

En Bérriz nos confiaremos al magisterio del viento del Norte–Ipar Haizea- y su caricia, que llega del roquedal del Ser; a la honda enseñanza de amaneceres y crepúsculos; a la insobornable sabiduría de las flores otoñales, vías de acceso a la realidad omnipresente.

El Viento del Norte, Ipar Haizea, barrerá toda suerte de apoyatura que impida saborear la plenitud del Vacío, disolverá cualquier modo de cortejo que brote desde el tiempo, ajeno a la inexpugnable realidad que nutre la certeza de estar vivos y despiertos más allá de lugares y de tiempos.

Fechas y horarios

31 octubre – 3 noviembre, 2013

Acogida el jueves, 31, de 18:00 h a 19:00 h; a las 19:00 h, comienza el retiro.

Salida el domingo, 3, a las 15:00, después de comer.

Lugar

BARNEZABAL Alkargunea-Casa de espiritualidad

C/ Sallobente, 20, 48249 Berriz, Bizkaia

Cómo llegar

Aportación económica

180 €, alojamiento en pensión completa.

Para las personas con dificultades económicas que participen habitualmente en IparHaizea existe la posibilidad de beca. Consúltalo con nosotros.

Inscripción

Para acudir, es importante Seguir leyendo Sesshin: Retiro para la práctica de la meditación guiado por Pedro Vidal y Rafael Redondo, noviembre 2013

Vibrando con IparHaizea

Una vez más postrado, arrodillado a los pies del imponente Anboto, en esta ocasión desnudo al cielo metro a metro, orgulloso de su talante, muy seguro tumbado en su lecho.

Una vez más el sonido del cuenco del zendo…, su vibrar resuena con fuerza, y como casi siempre, ese eco, esa reverberación, despierta algo profundo…, algo se mueve muy adentro.

Cierro los ojos, lentamente…, poco a poco el silencio va devorando imágenes, emociones, sonidos, pensamientos…, atento al vaivén, observo su inexplicable movimiento, ensimismado hasta sentir su caminar sin dueño.

Miro escondido, furtivo, y como casi siempre, una vez más, ese extraño, ese sublime momento…, momento perplejo con destino incierto, y como casi siempre, acongojado, siento palidecer todo mi ser, todo mi cuerpo… Así, pierdo el asidero sin quererlo…, abandonado en Seguir leyendo Vibrando con IparHaizea