Archivo de la categoría: Palabras para acompañar

En este espacio, se brinda esa compañía que emerge desde lo más profundo, de alma a alma.
Palabras que, desde la presencia, dan la mano a la persona en el proceso de autoconocimiento.
Un pequeño lugar de encuentro y reflexión en el – a veces difícil- Camino cotidiano.

Jesús

Lo imagino entrando en las sedes cardenalicias del Vaticano con la misma vehemencia con que barrió a los mercaderes del templo: tiaras y mitras patas arriba, cruces de oro macizo por los suelos, las purpuradas capas descolgadas de los hombros… los lustrosos zapatos rojos, las engoladas pieles de armiño por los aires: ”ciegos y guías de otros ciegos, que ni entráis ni dejáis entrar” .

No hay que olvidar que a Jesús de Nazareth lo mataron los “buenos”.

Jesús fue coherente hasta la muerte: HACÍA LO QUE DECÍA, VIVÍA Y ERA LO QUE DECÍA. Como un ser despierto, era la

Za-Zen, Unidad Espíritu y Cuerpo

El cuerpo. Temblor que permanece tras toda impermanencia, fuera de diques y puntos cardinales.

Escucha el estampido de la Vida en tus tejidos, en tu aliento. Tú, manifestación de lo invisible, receptáculo que late en tu latido. Eres más que tu cuerpo: eres flujo de vida que te impele hacia su manifestación.

Contempla la espiración en la que te diluyes. Una y otra vez; una y otra vez… asombro de tu niño interior. Y tras él, indemne y fresca, la inspiración, como secreta dádiva que emerge en la forma de tu forma. Tu cuerpo transpirado y trascendido como un cuenco transparente a lo inasible.

Se trata de ver el propio espejo en las células vacías que reflejan la Vida que alienta el corazón de la Materia. En el cuerpo-materia nos es dado en cada instante la posibilidad del tacto y el con-tacto con la palabra insonora del primer impulso creador. Impulso in-vocador de la energía primigenia. Arranque con-vocador de las palabras y los modos, nuestras respuestas, tan pródigas en formas, las impulsadas por el aliento germinal que sólo el Gran Silencio sabe con-tener y re-tener. Hasta que ELLO opta por mostrarse.

Cuerpo impermanente, carnal poema que pudo no acceder a la existencia, pero que, en forma de gracia y don, optó por revestirse en nuestros huesos. Materia-cuerpo, ofreciéndose en Seguir leyendo Za-Zen, Unidad Espíritu y Cuerpo

Zen, la noticia que se deja escuchar

Reflexión en el sesshin en Berriz en febrero de 2015

Estudiar el Dharma de Buda es estudiarse a uno mismo. Estudiarse a sí mismo, es olvidarse de uno mismo. Olvidarse de uno mismo, es ser certificado por todas las existencias del cosmos. Ser certificado por todas las existencias del cosmos, es despojarse del apego al cuerpo y a la mente, abandonar, dhatsu raku, cuerpo y mente. Abandonar el apego al cuerpo y a la mente. Al mismo tiempo, esto ayuda a los otros a desapegarse de su propio cuerpo y mente.

Dogen

Cada vez que un pensamiento se retira, se ofrece una ocasión a la revelación de lo sagrado. La actitud de abrirse hacia la escucha supone vivirse como Nadie, perdiendo así la memoria su efectividad yoica temporal para dejar sitio, hacerle un hueco, a una fuerza espontánea que aborda nuestro cuerpo de Conciencia, de conciencia global, que excede nuestros límites corporales. Eso sucede cuando, abandonada toda imagen, incluida la propia corporal, la conciencia se abre a otras dimensiones, siendo en tal situación cuando se comprende el aserto lúcido del gran maestro japonés al afirmar que “Za-Zen no busca el despertar, Za-Zen es el mismo despertar”. La constatación excede al pensamiento, no es que yo esté mentalmente atento, sino que, más allá de todo dualismo, me convierto en atención. Y eso se vive cuando uno se desapega del cuerpo y de la mente. La presencia del Ser no engaña, la presencia del Ser es certera, aunque algunos psiquiatras llaman a eso psicosis o esquizofrenia…

Esa ausencia de identificarme tanto con ideologías, religiones, facultades psíquicas u objetos, lejos de apartarme del mundo me hace más sensible hacia su dolor, más presente en el que sufre, más enérgico para denunciar la injusticia, más disponible ante quien me necesita, lo que contradice de raíz cualquier extravío psicótico.

Para mí, el mundo es una suerte de enigma que se renueva constantemente. Cada vez que lo miro, siempre veo las cosas por primera vez. El mundo tiene mucho más que decirme de lo que soy capaz de entender. De ahí que tenga que abrirme a un entendimiento sin límites, de forma que todo quepa en él.

José Saramago

La mirada inocente acoge sin referencias lo que le llega. Escuchar sin referencias, mirar sin patrones previos, es el paso previo al Seguir leyendo Zen, la noticia que se deja escuchar