¡Qué bien se ve la noche!

El cincel de la Vida
ha esculpido en tu rostro su poema;
y se asienta, amoroso, ya en tu cuerpo
como impronunciable verbo
que se deja decir en tus decires
expresando en tu carne su gesto irrepetible.
Para que tú,
inconfundible ser, también anuncies Vida
y la pronuncies por doquier sobre la Tierra.
Sin embargo, y tenlo en cuenta,
podrás, también, mentirte, enmascararte,
o hacer ficción de la Verdad
que en cada instante te convoca,
o pasarte a servir a oscuros centuriones
del miedo, de la muerte y la mentira.
Aunque ten por seguro, te aseguro,
que la Realidad acabará desmintiendo a las caretas,
que hasta las piedras del camino se harán oír
clamando las verdades que albergan sus silencios
a las que sólo la Bondad sin rostro les responde.
Rafa Redondo
Darlo todo, o casi todo, por perdido. Tocar fondo.
Puede, cuando apenas ya nada de nada esperas, abrirse una grieta
en la aún sangrante carne viva del alma, por donde se asoma una extraña –aunque, curiosamente, siempre sea la misma – antorcha, que alumbra la apertura a otro lugar.
Puede que, en tal ocasión, por mucho que te duela hasta el aliento,
por esa grieta asome la ocasión de contemplar una nueva tierra sin mapa, donde sin apenas saberlo tú siempre habitaste. O te habitaban.
A partir de ahí, tu reacción quizá tan sólo sea un gesto, el primer gesto de todos tus gestos verdaderos.
Y el primer indicio, también, de que has comenzado a vivir, de que te inauguras como ser humano.
En la honda noche oscura
-y cuanto más cerrada-,
¡qué bien se ve la noche!✨
Rafa Redondo

 

Música: Nightnoise – For Eamonn

 

 

 

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