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Eterno Ahora

 

Eterno ahora
cortando los instantes;
inefable Presencia…
que huele a amanecer.
A causa de la entrega, rendida ya la existencia, aceptando la desolación, despunta en el el ser humano un nuevo sentido, una nueva luz. Lo sé.
Suspiro, espiro, inspiro…mis gracias por ser Tú.
Tú, Aliento enamorado, que, amando, en tus candeales senos me diluyes y contienes; Tú, que, oh, sangre de mi sangre, latiendo, me tienes y mantienes. Tú, Vida de mis venas, que en las albas me recibes, y en las noches me sostienes. Tú, Mater materia, amante incombustible, que a terrenal carne y a vida eterna sabes; la que, ahora, muy a deshora, ya cansado y por tu amor estremecido, al crepúsculo de este día inspiras la dicha sin palabras de cantarte mi canto agradecido…
Luz de mi luz, no eres una idea:
tu soplo la devastaría…
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De rama en rama,
la ligera presencia
de un gorrión.
Gustad al Ser,
en su sabor de origen,
ahora, en silencio…
Presencia, cierta, ilesa, ajena a las creencias,
no precisa mi fe;
latiendo en los instantes de mi cuerpo…
 …Porque al ser Nadie,
le has permitido al Ser
ser-te, habitar-te…
Sigues ahí,
Presencia en la in-presencia.
Sopla el Oeste

 

De mí me exilio,
jamás de tu ternura,
Maestro amigo

No arrases la esperanza,
o te alzaré mi voz,
melancolía….

 

R.R.

 

Zazenkai 2 de julio, en Iparhaizea

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    Zazenkai 2 de julio, en Iparhaizea

Nada buscamos al hacer Za-Zen, ni siquiera la iluminación. Esta ya era antes de nuestro nacimiento. Za-Zen mismo es pura iluminación, puro despertar, puro caer en la cuenta. El árbol, desde el alba del mundo, sabe hacer Za-Zen.  Para conocer esta verdad no es preciso ser maestro sino discípulo del Silencio, ni es asunto de técnicas, sino de sencilla disposición a dejarse engendrar.

Todo  nos ha sido dado y sigue dando sin que nosotros tengamos que hacer mérito para adquirirlo. El azul celeste, la vía láctea, las estrellas, la luz, el viento y la naturaleza toda. No tenemos que hacer nada sino observar en silencio. Todo es pura gratuidad.

Za-Zen es des-aparecer en el aliento de la Vida, paso a paso; en la quietud eterna del corazón del Ser; latido a latido, respiración a respiración, Perdiéndose en Lo que ES, sin apenas dejar rastro. No es un medio, es iluminación, caer en la cuenta;  es latir en los propios latidos de esa secreta dádiva que, suave y quedamente, nos envuelve. Zen es dejarse caminar, pastorear, llevar, dejarse conducir haciéndose uno con el paso: paso a paso, paso a paso, paso a paso… hasta des-aparecer y hacernos transparentes sin darnos cuenta.

Todo lo que las palabras no alcanzan a decir, lo dice vibrando el viento y bramando el oleaje; lo dice el murmullo del arroyo, lo dice la quietud de las piedras del camino que te dirige a la cumbre. Lo dice el silencio, el Gran Silencio, en que vibra el zendo, zendo es todo el mundo. Todo lo que las palabras no alcanzan a decir, lo expresa, sin quererlo, el suave temblor de la llama de la vela, lo clama el aire peinando el humo del incienso y, ya en el exterior, lo expone el vaivén de las avenas y el eterno volar de los vencejos.

Todo lo que las palabras no alcanzan a decir, lo afirma el corazón en sus latidos, lo confirma el flujo mágico de tu respiración. Sí, todo lo que las palabras no logran abrazar lo señala el clamor del el gong, cuando se expande, imparable, por el espacioso zendo del universo.

Todo pensamiento queda en suspenso cuando llega ESO, lo que jamás se fue… Inmensurable Vacuidad del Todo que en todo se propaga.

La Presencia del presente, el instante, lo que insta e interpela: Presencia vacía en penetrante Nada Abierta en manos y alma. En la apertura somos don, forma de ofertorio, brazos alzados al cielo del ocaso (qué más da si nublado o despejado).

Simplemente estar y constatar, muy despierto, como una llamada: en la apertura se hace real toda posibilidad.

ESO no engaña.

Y de ese modo, el cuerpo, atravesado de silencio, diluido en las alas de su aliento, él mismo se ha hecho ausencia. Y se ha hecho soplo. Y se ha hecho viento; como un tilo en otoño al que sus propias hojas ya le pesan, y al que su propia desnudez ya le es ajena. Tan sólo permanece el frágil rumor del palpitar. El resto, el meditador incluido, ha perdido su volumen. Sólo queda eso: la meditación, sólo queda eso: el imparable y no causado respirar.

Rafael Redondo

¡BUEN ZA-ZENKAI!

Fecha y Hora

2 de julio, sábado, de 9:30h a 13:30h

Lugar

zendo Iparhaizea

Edificio Albéniz, C / Gordóniz 44, Piso 8º, Departamento 5, 48002 Bilbao.

La puerta de acceso al edificio esta en la entrada del barrio de Rekalde, al Terminar el puente, bajando Las Escaleras. Ver mapa .
Acceso en Transporte público:

  • Tren (Renfe Cercanías): Estación de Amézola
  • Autobus (Bilbobus): Líneas 27, 72 y 77
  • Metro Bilbao: Estación de Indautxu, salida C / Doctor Areilza (UNOS 15 Minutos Andando)

Donativo para la Promoción de la Meditación

  • 10 €, Las Personas Que PARTICIPAN en la sangha SEGÚN la Opción 1 .
  • 20 €, Las Personas Que PARTICIPAN en la sangha SEGÚN la Opción 2 .
  • Las Personas Que no puedan Asumir Este donativo, también pueden venir a meditar y Aportar Lo Que Esté En sus Posibilidades.

inscripción

-Es necesario ser practicante de meditacion zen.

Para inscribirte:

  1. Primero : Envíanos ONU Correo electrónico con el asunto f “Zazenkai” , indicando tu nombre, apellidos y Un Teléfono de contacto una iparhaizea1@gmail.com , Comunicándonos tu Intención de apuntarte.
  2. Segundo : Una vez que te hayamos Confirmado Que Hay plaza libre, Realiza tu donativo en El Número de Cuenta de La Caixa:

CC: 2100 6253 4001 0009 2959

IBAN: ES02 2100 6253 4001 0009 2959

Cuyo titular es “Asociación para la Meditación Kita Kaze” indicando en el Concepto “Zazenkai-Nombre y Apellido del PARTICIPANTE” .

¡Un abrazo!

 

Porque mora con vosotros

Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. (Jn 14,16)

El verdadero pecado es no confiar en el Espíritu del Amor. El único pecado es no prestar atención a mi condición de resucitado, el único pecado es la ignorancia de seguir igual que un tonto o un borracho, siendo presa del temor.

Descendiste al infierno, Maestro, a nuestro infierno, para destruirlo.

Con mucha frecuencia me tentado a dejarme hundir en la desesperación, a caer en el vacío, disolviéndome en la nada. En ese momento llega a mis labios la palabra del salmo Dios mío Dios mío, ¿por qué me has abandonado?. Pero tú estás ahí más cerca de mí que de mí mismo y aunque a veces lo olvido sé bien que eso es así , pues tú me lo recuerdas.

 

No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros…

 

Aunque a veces mi aliento, germen de la palabra, sea sin causa y sin aparente destinatario, en mi desierto se demora la Luz de tu llamada.

Tú, Ruhá, intercedes por mí,  por todos nosotros. Esta experiencia que brota de mis horas oscuras, en el corazón de la fragilidad forma parte esencial de mi plegaria agradecida, Jesús de Nazareth.

De mí me exilio,

jamás de tu ternura,

Maestro amigo

R.R.

 

 

¿Qué es el Ser?  por Eckhart Tolle