Zazenkai con Rafael Redondo 24 de Noviembre

 

Habitamos un mundo donde las grandes mayorías viven a espaldas no sólo de eso que llamamos Dios, sino también a eso que llamamos espiritualidad. Si bien es cierto que secularmente sólo unas minorías pertenecientes al mundo de pensamiento han abordado el concepto de Dios desde una óptica atea racional, lo también cierto es la constatación factual de una generalizada increencia religiosa. Me centraré en el área de la espiritualidad como vida.

¿Qué supone hoy vivir la espiritualidad, ante la tragedia diaria de un mar Mediterráneo devenido en el cementerio de los pobres? Y pongo el ejemplo de un escenario desolador que, sin embargo, no es ni por asomo el único espacio de dolor y sufrimiento que los Medios se encargan de ocultar.

Estoy hablando de una desafección que significa más, bastante más, que simple rechazo o pereza mental, sino de una consciente o inconsciente vivencia colectiva desgarradora: la ausencia de Dios, eso que en los años sesenta del pasado siglo se llamaba “silencio de  Dios”. La cuestión radical no es otra que la constatación de que un mundo violento, inhumano e injusto hasta las heces, pueda ser obra de un bondadoso Hacedor. Esa lacerante impresencia de Dios, aunque larvada, es la nueva fe, ante la que la impotencia de los inocentes estriba en su lacerante experiencia de no hallar una mano tendida en un mundo que quiso llamarse fraternal, una mano tendida que solo halla el vacío como respuesta; unos ojos desesperados ante una civilización espiritualmente acartonada que ha cambiado el monoteísmo cristiano, judío o musulmán, por el monoteismo pétreo e inamovible –más inamovible que el Ser de Parménides- del Dios Mercado. El nuevo Dachau es el Mediterráneo. Hablo de una atrocidad diaria solamente atemperada –más bien disimulada- por la indolencia programada por los potentes Medios de Comunicación al servicio del Dios Mammón, que maneja los cerebros haciendo que los sujetos devengan en individuos de tal modo alienados que su conciencia lleguen a querer hacer lo que tienen que hacer. Hablo del dios de los desalmados sin alma, el dios  de los infiernos, no de los infiernos del más allá sino del más acá.

 

¿Qué pinta la espiritualidad en este contexto?

Esta pregunta me ha llevado desde hace décadas a releer los tratados de Filosofía, Teología, religión y espiritualidad que he podido hallar. Y puedo responder que en el fondo –subrayo eso del Fondo- de todas las religiones, la experiencia de quienes directa o indirectamente las promovieron era y sigue siendo un mensaje de amor, de un amor compasivo dirigido ante todo a quienes viven abandonados, proscritos y gritan la ausencia de Dios, a todo lo que clama tal ausencia.

Y también me pregunto: ¿qué otro sentido puede tener hoy el sentarse en Silencio, que experimentar Algo que,  transcendiendo toda creencia, me une a la Ley del Amor, como único  mandamiento natural interior no sujeto a dogmas exteriores? ¿Qué otro sentido puede hallar quien, siendo uno con la Vida y lejos de fomentar la religión como Opio del Pueblo, nutre su alma y cuerpo del Espíritu que se derrama sobre todo ser viviente, pleno de disponibilidad, de compromiso y solidaridad con todo lo que vive? ¿Qué otro fundamento vital puede toparse para sí mismo y para los demás quien, vacío de la adherencia obstaculizadora del Pensamiento Único y libre del ego estrecho de los resignados, salta los diques del desorden establecido por la avaricia, el establo establecido  en el monoteísmo del Mercado, y siente, presiente y comunica la Unidad con todo lo viviente que la meditación le brinda?

¿O no es acaso la verdadera práctica, la verdadera, dura y liberadora práctica meditativa, la que me descubrirá al fin que si sufro es por vivirme como fragmento siendo Totalidad. Hablo del diario ejercicio, de la  práctica constantemente alerta, de la vivida en cada instancia del instante, que, alejándome del asfixiante egoísmo programado por tierra mar y aire, es Espíritu y Fuente de Vida que me empuja a ir contracorriente hacia el desasimiento previo que me abre al todo, y a todos y al Todo que está en todo?

¿No será acaso que haya llegado ya el momento –yo afirmo que sí ha llegado- en que la Voz del Ser, o Dharma, o Dios, o Lo Sin Nombre, o como quieras llamarle se hace  una sola voz, un solo sabor con el Silencio que no es vacío inocuo sino un desbordante tsunami de Presencia?

¿No ha llegado el momento cruel y doloroso en que el meditante -¡vaya palabra!- acepte sumergirse en el corazón del infierno, de nuestros infiernos, en ese total despojamiento que nos unifica con los excluidos y excluidas,  abandonadas y así ofrecer con entera gratuidad lo que gratuitamente se nos concede que es la esperanza en un mundo nuevo, y así el temible Silencio de Dios deje de ser un estercolero mercantil para ser el Lugar Privilegiado de su Revelación?

Yo afirmo que sí, que se puede, que se puede, vaya que si se puede. Todo es cuestión de aprender a ser Nadie y tomarse en serio, no en serie, la meditación que matando convierte muerte en vida.

La práctica del Zazen–Kai en Ipar Haizea es una invitación a vivir esa plenitud más allá del Zen, más allá de Ipar Haizea, más allá de toda organización y religión. Con esa esperanza finalmente escribo y hablo, la Esperanza de una Plenitud que nos es regalada cada segundo y se hace urgente regalar a un mundo sin esperanza.

Rafael Redondo

Fecha y Hora

24 noviembre, sábado, de 9:30h a 13:30h

Lugar

zendo Iparhaizea

Edificio Albéniz, C / Gordóniz 44, Piso 8º, Departamento 5, 48002 Bilbao.

La puerta de acceso al edificio esta en la entrada del barrio de Rekalde, al Terminar el puente, bajando Las Escaleras. Ver mapa .
Acceso en Transporte público:

  • Tren (Renfe Cercanías): Estación de Amézola
  • Autobus (Bilbobus): Líneas 27, 72 y 77
  • Metro Bilbao: Estación de Indautxu, salida C / Doctor Areilza (UNOS 15 Minutos Andando)

Donativo para la Promoción de la Meditación

  • 10 €, Las Personas Que PARTICIPAN en la sangha SEGÚN la Opción 1 .
  • 20 €, Las Personas Que PARTICIPAN en la sangha SEGÚN la Opción 2 .
  • Las Personas Que no puedan Asumir Este donativo, también pueden venir a meditar y Aportar Lo Que Esté En sus Posibilidades.

Inscripción

-Es necesario ser practicante de meditación zen.

Plazas Limitadas.

Para inscribirte:

  1. Primero : Envíanos un Correo electrónico con el asunto f “Zazenkai” , indicando tu nombre, apellidos y Un Teléfono de contacto una iparhaizea1@gmail.com , Comunicándonos tu Intención de apuntarte.
  2. Segundo : Una vez que te hayamos Confirmado Que Hay plaza libre, Realiza tu donativo en El Número de Cuenta de La Caixa:

CC: 2100 6253 4001 0009 2959

IBAN: ES02 2100 6253 4001 0009 2959

Cuyo titular es “Asociación para la Meditación Kita Kaze” indicando en el Concepto “Zazenkai-Nombre y Apellido del PARTICIPANTE” .

Es Muy importante es Ser conscientes de Que al apuntarnos ocupamos Una plaza, Y que de completarse el aforo alguien se Quedará Fuera. Por eso, te invitamos un actuar con responsabilidad y avisar si, al final,por cualquier motivo, no vas a acudir. Esto le abrirá la Posibilidad de apuntarse una otra persona. Muchas gracias.

¡Un abrazo!

 

Deja un comentario