Testimonios último Sesshin

Testimonio L.:
Buenos días Rafa:
Dicen que más vale tarde que nunca… así que allá voy. Según comentamos por teléfono, te adjunto un breve resumen sobre mis impresiones en relación con el retiro de otoño.
Aunque mi primer curso de meditación con Ipar Haizea lo hice hace 5 años, nunca había acudido a un retiro antes. Medito con cierta frecuencia en casa, ya que el Zendo me pilla lejos de mi lugar de trabajo y las horas tampoco me coinciden. Así que, un poco dubitativa, me animé a apuntarme al retiro este año, y lo cierto es que no me arrepiento en absoluto.
Ha sido una experiencia muy bonita, a ratos un tanto ardua porque meditar es así, difícil, y a veces incluso doloroso, pero increíblemente gratificante. Además, me encantaron los paseos contemplativos. Descubrí muchísimas cosas en el bosque que nos rodeaba en las que de normal no me habría fijado. El ruido del agua corriendo por el cauce debajo de la ventana me fascinó.
Por otra parte, debo reconocer que al principio me resultó un poco complicado meditar con más gente, dado que estoy acostumbrada a hacerlo sola. Así que el viernes no tuve unas meditaciones muy «provechosas» que digamos (aunque ya sé que todas lo son de alguna manera, pero bueno, ya me entiendes jajaja). El sábado, en cambio, empecé a conectar más conmigo misma y a aprovechar la preciosa energía de la Shanga para que me ayudase a seguir en los momentos en que flaqueba.
La verdad es que no me gusta en general seguir doctrinas, fes o dogmas a pies juntillas. Soy un poco socrática en ese sentido. Supongo que tengo muchas preguntas y pocas respuestas. Me gusta meditar con mis propias costumbres hasta llegar a lo que considero que me acerca más a mi esencia y a una paz que me hace sentir feliz. También reconozco que de entrada me crean cierto rechazo las ceremonias, la pompa y el tema de los Maestros. Creo que es algo psicológico simplemente, seré una rebelde que no acepta autoridades o qué se yo. La cuestión es que pese a tener ciertas cuestiones ceremoniales (lógico, es meditación Zen), las cuáles respeto totalmente, en ningún momento me he sentido a disgusto con ellas o incómoda, todo lo contrario. La charla contigo me pareció muy productiva y creo que eres una persona de inmensa sabiduría (además de erudición), que enseña con humildad. Y eso es muy importante, porque soy una de esas personas que cree que nadie es superior a nadie por mucha iluminación que alcance o diga haber alcanzado (nuevamente mi rebeldía asoma…jaja). Lo cierto es que sería gracioso hablar de que el Ego no nos domine pero luego ser «ególatra»… El caso es que ese tipo de «maestros» que no me gustan nada existen. Pero desde luego no es en absoluto tu caso. Lo supe al hacer el curso y me reitero tras el retiro. Por cierto, compré uno de tus libros y lo estoy disfrutando mucho.
También he agradecido mucho que el retiro sea en silencio. Vivimos con tanto ruido, que ha sido como una dosis de paz para mis oídos… Y con esto ya he acabado. 100% sincera.
Gracias por todo :-) y espero que nos veamos en más sesshines. Un verdadero placer haber estado con gente tan tan bonita.
Un abrazo.
L.

Testimonio A.:

Este fin de semana hemos tenido la oportunidad de celebrar, de compartir, de Ser en Berriz. Bajo el influjo de la música vibrante de los mantras, de los paseos meditativos que invitan a vivir, de un silencio penetrante que conlleva a la auto-cuestión; hemos ahorado. Un ahorar al que damos la espalda alejándonos de nuestra esencia Una, y que tanto dolor nos crea. Este retiro no es más que un recordatorio de lo que ya somos, de lo que tenemos olvidado, de hecho, de eso se trata; de recordar algo que reside hondo en nuestra huella humana, y de “soltar” un modus vivendi disfuncional basado en el desapego hacia lo/los demás. Si tuviera que resumir en palabras la experiencia del zen sería algo así como: – aprender a vivir. -, no es más que eso. Gracias a actividades como la de este fin de semana, tenemos una redirección de ese aprendizaje de vida que se manifiesta en cosas tales como; el sentir de la hierba en la planta del pie, el micro movimiento y balanceo del Kinhin, el umbral que otorga el silencio en las sentadas, el ruido de las bellotas dejándose caer del roble que nos recuerdan que la semilla no es ella sino nosotros, el canto de celebración de los pájaros cuyo lenguaje traducido sería; – Ahora-. Animo a todos a una vida de conciencia que, aunque poco a poco, se va abriendo en un mundo que está abocado al despertar.

A.

 

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