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ZAZENKAI: PRÁCTICA DEL HARA, 29 de Abril 2017

ZAZENKAI: PRÁCTICA DEL HARA, 29 de Abril 2017
Guiado por Pablo Garmendia, Unai León y Nuria M. Brunet
 
Nuestra atención apenas puede despegarse de nuestras emociones y pensamientos, que habitan en la parte superior del cuerpo. Como un árbol que apenas tuviera raíces, con toda su fuerza concentrada en la copa, a merced del viento y en constante agitación para mantener un mínimo de equilibrio. Nos hemos desconectado de lo que nos sostiene, lo que habita en nuestra parte inferior, del ombligo hacia abajo. Ese soporte recibe en el Zen el nombre de “Kikai Tanden”, y engloba a la propia tierra, nuestros pies y piernas, caderas, vientre y riñones, culminando en el “Hara”. La “práctica del Hara” nos permite recuperar la confianza básica de sabernos sostenidas/os, y desde esa confianza, poder abrirnos a lo superior, a la vivencia del espíritu que late en el corazón de la materia. A “Eso” que nos respira.

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ZAZENKAI: PRÁCTICA DEL HARA, 11 de Febrero 2017

Guiado por Pablo Garmendia

Bambu raices

Abandonamos la meditación a causa del “Makyo”. Es un término zen para referirse a los engaños a que el ego somete al/la practicante, cada vez más sutiles y difíciles de detectar, o bien más agresivos, a medida que se profundiza en la práctica. Dice el maestro Pedro Vidal que todos los engaños se reducen a tres: la duda, la impaciencia y el miedo, y siendo lo que ocurre en la meditación un reflejo de lo que nos ocurre en la vida, estos engaños condicionan constantemente nuestra existencia. Se podría pensar que los antídotos son la certeza, la paciencia y la valentía, pero sería un reduccionismo mental, un nuevo Makyo, puesto que la vida, la verdadera vida, integra el intelecto y lo trasciende por mucho. Por un “mucho” que no cabe ni en el más sofisticado de los razonamientos.

El auténtico antídoto a los engaños es la propia práctica, y la materia prima desde la que es moldeada: la confianza. No hablo de una creencia, sino de lo que Hugo Mujica llamó “una fe sin esperanza”: profundizar en la meditación es un acto de poner a prueba tu capacidad de confiar. Confiar sin poder creer, sin poder ver, sin poder comprender. Confianza como constatación de una Vida que instante a instante se derrama sobre ti en cada respiración. Que, en palabras de Rafa Redondo, te respira. “Hara” es la base en que se sostiene esa confianza y, para verlo, hay que mirar. Después vendrán tus propias palabras, las que nadie te puede dictar.

En esta jornada compartiremos las diferentes formas del Zen que se practican en Iparhaizea: Zazen, Kinhin, meditación en movimiento y el Gyoga Zen de Hakuin. Los ejercicios en movimiento pueden ser realizados sin dificultad, independientemente de la edad y la condición física.

¡Os esperamos!

 

Fecha y hora

sábado 11 de Febrero, de 9:30h. a 13:30h.

Es de suma importancia la puntualidad, por lo que te agradeceremos que acudas a las 9:15h para poder empezar a las 9:30h.

Lugar

Zendo Iparhaizea

Edificio Albéniz, C/ Gordóniz 44, Piso 8º, Departamento 5, 48002 Bilbao.

La puerta de acceso al edificio esta en la entrada del barrio de Rekalde, al terminar el puente, bajando las escaleras. Ver mapa.
Acceso en transporte público:

  • Tren (Renfe Cercanías): Estación de Amézola
  • Autobus (Bilbobus): Líneas 27, 72 y 77
  • Metro Bilbao: Estación de Indautxu, salida C / Doctor Areilza (unos 15 minutos andando)

Donativo para la promoción de la meditación

  • 10 €, Las personas que participan en la sangha según la Opción 1.
  • 20 €, Las personas que participan en la sangha según la Opción 2.
  • Las personas que no puedan asumir este donativo, también pueden venir a meditar y aportar lo que esté en sus posibilidades.

 

Inscripción

Plazas limitadas.

Para inscribirte:

  1. Primero:  Envíanos un correo electrónico con el asunto “Zazenkai-Práctica del Hara”, indicando tu nombre, apellidos y un teléfono de contacto a iparhaizea1@gmail.com, comunicándonos tu intención de apuntarte.
  2. Segundo: Una vez que te hayamos confirmado que hay plaza libre, haz un donativo en el número de cuenta de La Caixa:

CC: 2100 6253 40 0100092959

IBAN: ES02 2100 6253 4001 0009 2959

Cuyo titular es “Asociación para la Meditación Kita Kaze” indicando en el concepto “Hara-Nombre y Apellido del participante”.

Es muy importante  ser conscientes de que al apuntarnos llenamos una plaza, y que de completarse el aforo alguien se quedará fuera. Por eso, te invitamos a actuar con responsabilidad y avisar si, al final, por cualquier motivo, no vas a acudir. Esto le abrirá la posibilidad de apuntarse a otra persona. Muchas gracias.

¡Un abrazo!

 

Zazenkai en Bilbao, 28/01/2017

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Zazenkai con Rafael Redondo

¿Qué nos reclama hacer Za-Zen? ¿Qué nos impulsa a retirarnos a un Zazenkai?

Se llame Zen, Za-Zen o Zazenkai o lleve el apelativo que fuere, en todo ser humano, sin distinción alguna, late la demanda de ser.  ALGO, más bien Alguien, nos ha convocado a la Vida. Y lo hace constantemente, al filo de cada instante, nos sitúa en estado naciente.. De ahí que al dar la espalda a esa constante -y apremiante- convocatoria suframos sed, o sintamos soledad, o padezcamos nostalgia. Y no es asunto de temperamento ni de aprendizaje o educación, sino de la semilla de la Vida, que pugna por crecer
Desde 1963 conservo en mi biblioteca un diario de Pieter Van Deer Mer de Walcheren, cuyo título habla solo: “Nostalgia de Dios”;  lo leí cuando, decepcionado, dejé ese mismo año el Seminario Diocesano de Bilbao, donde apremiado un día por la experiencia de Jesús ingresé mayor, y permanecí tres años y medio aprendiendo muchas cosas que agradezco, pero que ni por asomo me saciaron el hambre y sed de Algo que clamaba y clama en mis adentros. Ni atisbé como ahora el Ser de amor que nutría el corazón del Galileo. Y cuento esto no desde un afán de protagonismo, sino para dar cuenta de lo que a todos nos vibra en nuestras más profundas venas. 
La sed de ser, la nostalgia de Dios, al afán del Dharma… Ponle el nombre que quieras, pero en el fondo –porque de ir al Fondo se trata- es un estado de carencia impuesto desde antes de nuestro nacimiento como seres humanos. Un estado de carencia, sí,  que es un gran don, pues nos empuja a la escucha de quien siendo Fuente de Vida, nos rebosa y nos rebasa. 
      Eso, ESO, que en occidente llamamos “Dios” se hace reclamo imponiendo distancia, incluso ausencia, tras su indomable Presencia, para que no vivamos distraídos. 
   
    El reclamo de ser del Ser que te impele al Silencio, es la gran oportunidad de tu vida, de no sentir esa carencia, no sentirías en ti el empuje a investigar quién eres. No eres la película que ten han metido, nos han metido, en la cabeza, sino la luz que nos permite ver esa película. 
  
   Vivimos en fracción, de ahí nuestra nostalgia de Totalidad. La fracción sólo ve fracción y cree que eso es todo. El Zen nos enseña a desobedecer esa enseñanza tóxica que nos sume en la nostalgia. Vamos a probarlo practicándolo como si nos sentáramos como niños principiantes, con la curiosidad inocente del niño que curiosea; a ver qué pasa. Eso, a ver qué pasa…

Fecha y Hora

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