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Curso de iniciación a la meditación Zen

“Puedes ser tu propio maestro y tomar las riendas de ti mismo, igual que un escultor procura recoger entre sus creadoras manos la materia no acabada, para así poder culminar su obra. Vivir la vida en profundidad, al margen de la unidimensión superficial que nos asedia, es un deber liberador. Tu gran obra, créeme, es saber quién eres y para qué estás en este mundo “.

Rafael Redondo

Fechas

15 y 22 de mayo (miércoles), 19:30h – 21:30h.

Las jornadas se realizarán en las dos sesiones, y es importante, a la hora de apuntarse, comprometerse con la asistencia a las dos sesiones, ya que habitualmente hay personas que se quedan en lista de espera.

Lugar

zendo IparHaizea
Edificio Albéniz. C / Gordóniz 44, Piso 8º, Departamento 5. 48002 Bilbao

La puerta de acceso al edificio esta en la entrada del barrio de Rekalde, al terminar el puente, bajando las escaleras.

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Acceso en transporte público:

Zazenkai en Bilbao, 28/01/2017

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Zazenkai con Rafael Redondo

¿Qué nos reclama hacer Za-Zen? ¿Qué nos impulsa a retirarnos a un Zazenkai?

Se llame Zen, Za-Zen o Zazenkai o lleve el apelativo que fuere, en todo ser humano, sin distinción alguna, late la demanda de ser.  ALGO, más bien Alguien, nos ha convocado a la Vida. Y lo hace constantemente, al filo de cada instante, nos sitúa en estado naciente.. De ahí que al dar la espalda a esa constante -y apremiante- convocatoria suframos sed, o sintamos soledad, o padezcamos nostalgia. Y no es asunto de temperamento ni de aprendizaje o educación, sino de la semilla de la Vida, que pugna por crecer
Desde 1963 conservo en mi biblioteca un diario de Pieter Van Deer Mer de Walcheren, cuyo título habla solo: “Nostalgia de Dios”;  lo leí cuando, decepcionado, dejé ese mismo año el Seminario Diocesano de Bilbao, donde apremiado un día por la experiencia de Jesús ingresé mayor, y permanecí tres años y medio aprendiendo muchas cosas que agradezco, pero que ni por asomo me saciaron el hambre y sed de Algo que clamaba y clama en mis adentros. Ni atisbé como ahora el Ser de amor que nutría el corazón del Galileo. Y cuento esto no desde un afán de protagonismo, sino para dar cuenta de lo que a todos nos vibra en nuestras más profundas venas. 
La sed de ser, la nostalgia de Dios, al afán del Dharma… Ponle el nombre que quieras, pero en el fondo –porque de ir al Fondo se trata- es un estado de carencia impuesto desde antes de nuestro nacimiento como seres humanos. Un estado de carencia, sí,  que es un gran don, pues nos empuja a la escucha de quien siendo Fuente de Vida, nos rebosa y nos rebasa. 
      Eso, ESO, que en occidente llamamos “Dios” se hace reclamo imponiendo distancia, incluso ausencia, tras su indomable Presencia, para que no vivamos distraídos. 
   
    El reclamo de ser del Ser que te impele al Silencio, es la gran oportunidad de tu vida, de no sentir esa carencia, no sentirías en ti el empuje a investigar quién eres. No eres la película que ten han metido, nos han metido, en la cabeza, sino la luz que nos permite ver esa película. 
  
   Vivimos en fracción, de ahí nuestra nostalgia de Totalidad. La fracción sólo ve fracción y cree que eso es todo. El Zen nos enseña a desobedecer esa enseñanza tóxica que nos sume en la nostalgia. Vamos a probarlo practicándolo como si nos sentáramos como niños principiantes, con la curiosidad inocente del niño que curiosea; a ver qué pasa. Eso, a ver qué pasa…

Fecha y Hora

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