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Meditación en la Fuencisla

Juan de la Cruz, y en ello se parece a Miguel Hernández, es una de esas raras aves entre los escritores, cuyas manos han conocido los callos de la azada antes que los de la pluma. En su juventud fue, además de carpintero, sastre grabador y pintor.

“No cualquiera que sabe desbastar el madero, sabe entallar la imagen, ni cualquiera que sabe entallar, sabe perfilarla y pulirla, ni cualquiera que sabe pintarla sabrá poner la última mano y perfección”. Así es su poesía.

Poesía hecha de cielo y tierra, que atraviesa aquel abismo de grajeras, del que, ahogada en los arbustos de un salvaje vacío, aún resiste al tiempo la pequeña ermita, donde Juan, siendo un erudito, dejó de serlo para plenificar el mismo vacío, en un canto que va más allá del amor y de la muerte, más allá del poder de las instituciones eclesiásticas que le encarcelaron, más allá de la tortura y la cárcel, más allá de la Inquisición.

En el paisaje de la Fuencisla clama el silencio; clamor de muerte y clamor de vida, allí se Seguir leyendo Meditación en la Fuencisla

Amigos poetas

Poesía es lo más cercano a la no palabra del misterio del Ser, el encuentro de dos silencios: el que no tiene forma, y el de quien se abre a la escucha. Dios, dijo el maestro Saramago, es el silencio del universo y el ser humano, el grito que da sentido a ese silencio.

El silencio no existe, pero es, te toca y el poeta está en condiciones de otorgar voz a Eso que un día le tocó, porque la poesía es una invitación a dar forma a lo sin forma, a dar nombre a lo sin nombre y a que se manifieste lo no manifestado. Y se manifiesta desde el silencio, porque la expresión poética es expresión que brota del Silencio. Todo depende de la receptividad del escuchante, de su disposición a la escucha, de su apertura al misterio.

La posibilidad de recibir (contemplar) es la posibilidad de crear que requiere una condición que es el vacío, el silencio del vacío. Des-nombrar, des-bautizar, romper las palabras…para ganar su presencia, la Presencia que ellas encierran.

La poesía escrita es mejor verla hecha vida, como yo suelo ver, e incluso oír, la luz en el apretón de manos, en el abrazo y en el claro decir de dos grandes amigos: Eloy Sánchez Rosillo y Vicente Gallego. Los dos son grandes referencias en la poesía actual, pero sobre todo, dos personas de un calado humano innumerable. Tengo ese privilegio. Y lo digo.

Eloy Sánchez Rosillo y yo, inauguramos hace cuatro años una amistad inextinguible, creciente en su eternidad. Eloy, me presentó a Vicente Gallego, con él la amistad devino en fraternidad. Ambos poetas, mis grandes amigos, son para mí, junto al argentino Hugo Mujica, los más vivos exponentes de la espiritualdad poética en lengua castellana.

Hace un año, cuando yo comentaba a Vicente la soledad del místico y dificultad que entraña el poderse expresar. ¿Y a quién le cuentas esto?, le inquiría. Me respondió con unas palabras y dos inéditos poemas que, con su permiso, aquí inserto.

Con los testimonios de estos dos grandes poetas quiero abrir un hueco en la Web, que se irá incrementando en el futuro.

Descargar Poemas de Eloy Sanchez Rosillo en PDF

Descargar Poemas de Vicente Gallego en PDF