Archivo de la etiqueta: Libertad

Fragmentos de amor

El que cree vivir en el tiempo busca felicidad, y como la encuentra en él, en él la pierde. Preguntadle por la felicidad al sol de mediodía, preguntadle a la corriente de las aguas si le resulta necesaria a su frescura. Hemos visto volar al ave, trepar a las ardillas. ¿Qué tiene que ver la felicidad de fulanito en todo esto, en esta grandeza instantánea de la vida? ¿Qué cantidad de placeres, de bienes, de años y dignidades, nos dejaría del todo satisfechos? ¿Mejor y peor? ¿Para quién, durante cuánto tiempo, en base a qué parecer? Bien claro está lo que es un hombre, ¿qué puede la felicidad hacer por él? La hierba está creciendo, pasan unas nubes, y no hay destino para ellas. ¿Es que no pasamos nosotros, por ventura, como esas nubes? ¿Cómo podríamos entonces ser felices o infelices? ¿Qué hay de la dicha de la comprensión? Ver que el saco está roto, sólo eso nos cumple.

Cuanto más desees agradarte, más interminable será tu descontento. Si caminas por Seguir leyendo Fragmentos de amor

Amigo de la fragilidad

Sin avisar, sin pre-pararla ni forzarla, la meditación brota porque sí, y uno entonces ve que ESO es el vacío expansivo, sin horizonte que limite lo ilimitado ni tiempo que lo mida y lo sujete. Uno ve esa vastedad sin costuras en una especie de encuentro sin distancias. Un encuentro fusionante; más la palabra, aun la poética, aquí es traidora, incapaz, insuficiente. Adentrarse a ese Centro es el desarraigo de todo lo conocido.

Flor en el muro de la Seu Vella, en Lleida http://flic.kr/p/ehr9fmDes-prendido expirar hasta el Fondo, tan extenso y total, tan gratuito. Me entrego y des-nudo te recibo… amo hoy mi condición mortal (tan mía como tuya…), que de todas fragilidades me hace AMIGO, hermano.

Y en esa condición, tan libre en Seguir leyendo Amigo de la fragilidad

Sólo sentarse

Conozco un camino que llega entre la fronda hasta el gran precipicio. A sus pies, las aguas verdes del pantano, arreboladas por la brisa, van heridas de sol hecho pedazos. Vengo a menudo aquí para sentarme. Se aclaran las pupilas, con precisión y hondura se van desenfocando hasta que todo da consigo. El cuerpo se abre, se diluye en el aliento; el aliento en el espacio. Entre el norte y el sur, entre el cielo y la tierra no ha quedado un lugar donde el ser no se encuentre siendo nada, siendo uno. ¿Qué es esta entera libertad de ver tan claramente que jamás me he movido, de hallarme preso en mí como el mar en la mar, como lo verdadero en lo verdadero?

Contemplar