Meditación y afrontamiento

Cuando ya nada tengo ni de mí queda rastro,

la nada del no estar

podría al final ser vacío y rebosante.

Petición a los miembros de la sangha IparHaizea, extensible a los queridos compañeros de la Asociación “Maestro Eckhart”, así como a toda persona libre que pueda aportar su idea y su sentir en cuanto al tema que sigue:

Estamos pensando en que las personas que practican Zen u otra vía contemplativa compartan con nosotros su propuesta o inspiración sobre cómo la meditación puede en estos difíciles momentos servir de liberación a los más castigados por la violencia neoliberal. ¿Vivimos la Unidad, o encapsulados?

Abrimos un nuevo espacio en la web para dar cabida a vuestras aportaciones: Espiritualidad y compromiso social Meditación y afrontamiento.

Podéis enviarnos a nuestro correo bien vuestro sentir personal, o un determinado texto esclarecedor, o una sugerencia práctica en que la praxis meditativa pueda abrir vías para hallar sentido en medio de tanto sinsentido.

3 pensamientos en “Meditación y afrontamiento”

  1. Cambiamos el nombre de “Espiritualidad y compromiso social” por el de “MEDITACIÓN EN TIEMPOS DE INJUSTICIA”, que creemos se ajusta mas a nuestra intención y además nos gusta mas :)

  2. Creo que cualquier método de introspección personal para buscar la paz debe llevar emparejado la conexión social y solidaria. En medio de un ambiente que ningunea los valores, ensalza la mediocridad, el robo y la corrupción económica y política, urge posicionamientos espirituales de compromiso ético, para contagiar la decencia humana. Son tiempos de grupos de contestación y defensa de los derechos humanos y quienes nos situamos en la parte honrada de la sociedad, debemos hacer valer nuestras vivencias, reflexiones y meditaciones que nada tienen que ver ni con el romanticismo, ni con el eremitismo, ni con el encapsulamiento. Aunque es difícil, desde el plano sencillo en el que nos desarrollamos, solucionar los graves y grandes problemas que nos afectan, no es menos cierto que en las áreas de nuestra sencilla convivencia sí podemos aportar toda nuestra forma de ver y sentir la vida para hacerla más llevadera y sufrir lo menos posible entre todos.

  3. La meditación es volver a nuestro centro, a nuestro equilibrio natural. La meditación da a las cosas y sucesos que nos rodean una dimensión real. Si estás en tu centro, nada te afecta, si estás bien anclado en tu ser, la divinidad que hay en cada uno de nosotros sale a la luz y también da luz. En estos tiempos y en cualquier otro tiempo, la meditación es la respuesta a las preguntas existenciales del ser humano.

    Sin embargo, la dificultad está en llegar a realizar una auténtica meditación, normalmente, se necesitan unas pautas iniciales para saber en qué consiste y cómo se realiza una práctica meditativa, pero no basta con hacer de forma mecánica aquello que te enseñan. sólo con el tiempo y a nivel individual es cuando se perciben los beneficios de la práctica meditativa.

    En realidad, la meditación… sirve, pero, ¿cómo servir a los más castigados?. Pienso que cada uno está en la situación que atraviesa debido a las elecciones que ha ido realizando a lo largo de su vida. Cada uno debe ser responsable de su propio proceso personal, debe buscar él mismo su camino. Se le puede orientar, pero nadie puede hacer el trabajo personal de otro. El camino es tan estrecho que sólo cabe uno por ese puente que todos debemos atravesar.

    En todo caso, cada uno de los que practicamos la meditación, podemos, al finalizar cada práctica meditativa, dedicar los beneficios obtenidos por dicha práctica a la persona, personas, madre tierra o a quien consideremos oportuno, incluso a nosotros mismos. Asímismo, llevar a la vida diaria esa práctica meditativa (como dice mi maestro Carlos Pérez) es la función real de la meditación, ser compasivo, ser transparente, ser humilde. Los que estamos en ese camino somos conscientes de que es largo y aún nos falta mucho de recorrer y comprender, pero, y con ésto acabo, como dice el Dalai Lama, “No hay mejor religión que tener un buen corazón”.

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