Amigos poetas

Poesía es lo más cercano a la no palabra del misterio del Ser, el encuentro de dos silencios: el que no tiene forma, y el de quien se abre a la escucha. Dios, dijo el maestro Saramago, es el silencio del universo y el ser humano, el grito que da sentido a ese silencio.

El silencio no existe, pero es, te toca y el poeta está en condiciones de otorgar voz a Eso que un día le tocó, porque la poesía es una invitación a dar forma a lo sin forma, a dar nombre a lo sin nombre y a que se manifieste lo no manifestado. Y se manifiesta desde el silencio, porque la expresión poética es expresión que brota del Silencio. Todo depende de la receptividad del escuchante, de su disposición a la escucha, de su apertura al misterio.

La posibilidad de recibir (contemplar) es la posibilidad de crear que requiere una condición que es el vacío, el silencio del vacío. Des-nombrar, des-bautizar, romper las palabras…para ganar su presencia, la Presencia que ellas encierran.

La poesía escrita es mejor verla hecha vida, como yo suelo ver, e incluso oír, la luz en el apretón de manos, en el abrazo y en el claro decir de dos grandes amigos: Eloy Sánchez Rosillo y Vicente Gallego. Los dos son grandes referencias en la poesía actual, pero sobre todo, dos personas de un calado humano innumerable. Tengo ese privilegio. Y lo digo.

Eloy Sánchez Rosillo y yo, inauguramos hace cuatro años una amistad inextinguible, creciente en su eternidad. Eloy, me presentó a Vicente Gallego, con él la amistad devino en fraternidad. Ambos poetas, mis grandes amigos, son para mí, junto al argentino Hugo Mujica, los más vivos exponentes de la espiritualdad poética en lengua castellana.

Hace un año, cuando yo comentaba a Vicente la soledad del místico y dificultad que entraña el poderse expresar. ¿Y a quién le cuentas esto?, le inquiría. Me respondió con unas palabras y dos inéditos poemas que, con su permiso, aquí inserto.

Con los testimonios de estos dos grandes poetas quiero abrir un hueco en la Web, que se irá incrementando en el futuro.

Descargar Poemas de Eloy Sanchez Rosillo en PDF

Descargar Poemas de Vicente Gallego en PDF

La atención plena que cura y que libera

La atención plena parte del presupuesto de mantener constantemente la observación y la exploración, así como no perderse en los pensamientos y sentimientos que constantemente pasan por nuestra cabeza. Pero la “Atención plena” es una forma de terapia que, presentada como novedad, sus raíces, sin embargo, se remontan a la noche de los tiempos. La verdadera meditación, la que cura y acaricia, en sus diversas escuelas y formas, implica atención, vigilancia plena. Presencia. Profundidad espiritual. Amor y compasión.

Atención sin esfuerzo carente de la más mínima búsqueda de provecho alguno, es decir, la vigilancia sin más, la atención desnuda, la contemplación sin objeto, la mirada sin propósito alguno en ese estar alerta. Es preciso, decía Klein (1988), ser como los animales salvajes, que están perfectamente alerta sin referencia a ninguna imagen de sí mismos, ni a un pasado o futuro. El cuerpo natural está tan despierto como una pantera.

Estar alerta no es un hacer sino un recibir. Ese es el estado natural del cerebro. Y esa serena aceptación acabará, mediante el ejercicio cotidiano, de dar la bienvenida a una nueva dimensión. Esa es la promesa de la meditación… ahí radica el temple saludable de la atención plena.

La gente, por lo común, vive –más bien des-vive- adormilada dentro de sus patrias y sus credos. Y, lo que es peor, muere sin haber nacido.

Nacer es más, bastante más, que el hecho fisiológico de salir de la placenta materna. El fin de la vida es nacer plenamente en cada instante; ampliar la luz de la conciencia que en germen nos fue dada. Morir es detener el proceso dinámico de nacer, vivir aletargado. Psicológicamente hay mucha gente que vive muerta, habiendo dado la espalda a la Seguir leyendo La atención plena que cura y que libera

Testigo mudo

La certeza se yergue, entretejida
en la sabia ignorancia
que envuelve la mirada inocente
de un mundo no pensado.
El Universo es obvio y transparente
para el testigo mudo
en su silente exuberancia,
mientras el pensamiento
no logre detener su luz.

Meditación Zen en Bilbao